domingo, 17 de enero de 2016

Dos años.

     Pues nada, que Pequebatallas ya ha cumplido dos años. Me parece mentira, como se escapa el tiempo entre mis manos y unido a la nostalgia tengo el sentimiento extraño de que en esta segunda maternidad no he sido tan consciente de los cambios, las etapas y las distintas fases, con la sensación de haber prestado menos atención a Pequebatallas de la que presté a su hermano mayor. Y es que muchas veces es su hermano el que marca el ritmo del día.
     Pequebatallas nos ha enseñado muchas cosas, una energía inagotable, una sonrisa y una picardía que nos alegran el corazón todos los días. Me encanta cuando se acurruca para dormirse a mi lado, mirarle mientras duerme. (Las patadas de kung fun no nos gustan tanto, pero todo va unido...) 
    Eres un niño alegre, divertido, intrépido y muy tenaz nunca se te pone nada por delante, eres incansable cuando quieres algo. Tienes carácter, sabes lo que quieres y luchas por ello. Ahora esto te trae rabietas y disgustos pero creo que de adulto será una muy buena cualidad.
   Eres muy observador, despierto y si tuviera que ponerte algún pero sería lo mal comedor que eres. Las comidas son una lucha y mira que intentamos ignorarte y no prestar atención a si comes o no, no insistir, no agobiar, pero como en todo pareces tener las ideas claras, si me gusta como, si no me llama la atención ni me molesto. 
    Me parto con tu lengua de trapo, aunque siento que te frustras mucho cuando no te entendemos, pero como dice Papabatallas a veces pareces un minion.
    Gracias por enseñarme tanto, por ponerme en forma, por ponerme a prueba tanto. Por sonreirme, por imitarme, por ser mi mayor fan, por pedirme mil canciones antes de dormir, hacerme los coros y aplaudirme a pesar de que canto fatal. Gracias también por la paciencia, por saber esperar cuando no podemos atenderte. Gracias simplemente por ser tu.
    Deseo que cumplas muchos más, siendo tan alegre, feliz, decidido y enseñándonos tanto a todos. 
    

jueves, 17 de diciembre de 2015

Mi opinión sobre ¿Donde está Spot?

     La verdad es que este año no nos hemos complicado mucho la vida con los regalos de los reyes magos. Primero porque los niños lo tenían bastante claro, sólo quieren construcciones, coches de bomberos y cuentos. Y a mi ya sabéis que esto último me encanta, tengo que hablaros de un montón de libros y de algunos cuentacuentos a los que hemos ido y que nos han sorprendido mucho.
     Ya os comenté aquí que quería conseguir el libro de "¡Ya llegó" y "Pequeño o grande" para Pequebatallas porque creían que podían resultar chulos y divertidos. Y justo ayer leí esta entrada en Patio editorial, en el que hablaba de un libro que tenemos desde hace poquito en casa y que está en el ranking de los más leídos a lo largo del día. Además este proyecto editorial lleva poquito tiempo de vida y creo que merece la pena apoyarles. Así que no he querido dejar pasar la oportunidad



     En el enlace que os he puesto arriba, cuentan que este cuento fue escrito hace 35 años, lo escribió Eric Hill para su hijo y fue el primer libro de solapas. 
    Pequebatallas se siente identificado porque a él también le gusta muchísimo esconderse y que el resto le busquemos, (Pequebatallas lo pone fácil, porque se esconde pero no para de de decir "Aquí estoy".
     Es una historia sencilla y simple, lo que le permite seguirla sin mucha dificultad. Con otros cuentos se dedica a pasar las hojas y a señalar algo que le llama la atención pero no tiene la paciencia suficiente para que tu le leas el cuento entero.
     Y otra cosa que le encanta es levantar las solapas e ir encontrando animales en los sitios más insospechados.
     La historia en sí me resulta muy tierna. Así que me parece un buen regalo de reyes. Espero sacar tiempo para haceros una lista de todos los que han llegado a casa últimamente sobretodo por el cumple de Nenebatallas. 

    Para los que me preguntáis los estudios van, que no es poco. Desde luego es una aventura, estudio de pie mientras cocino, en el autobús, etc...
Hoy me he levantado a la cocina para retirar una cosa del fuego y al volver me he encontrado que Pequebatallas había pinturrujeado todo el libro y roto algunas páginas del diccionario. Pero pone una cara tan mona que no puedo regañarle...jaja. 
     En fin. Cuidaros mucho. Un beso.
      

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Volviendo a estudiar

     Pues si, he cometido la locura de volver a estudiar, en este caso inglés, siempre me quedé con la espinita de terminar mis estudios de este idioma. Y este año no se que ha pasado, pero me he liado la manta a la cabeza, sin pensarlo mucho, por si me echaba para atrás y me he apuntado a la universidad a distancia.
     Ni que decir tiene que todos los días cuando me meto en la cama sin haber sacado un minuto para estudiar, bien porque no ha existido oportunidad o bien porque ha existido pero estaba tan cansada que he decidido tirarme en el sofá a ver una serie o una peli, me arrepiento de haberme metido en este lio.
     También tenemos que sumarle que al elegir la versión semi presencial, mucho tengo que hacerlo on line, lo que me parecía más cómodo y que quitaba menos horas a estar con mis hijos, pero que teniendo en cuenta, que en esta casa la tecnología hace tiempo que se volvió en nuestra contra y ni gastándonos un dineral en un ordenador nuevo hemos conseguido solucionar los problemas, me pasa que muchas veces, no puedo estudiar, porque no carga, no hay sonido o no puedo grabar mi voz.
     La parte buena es que estudio algo porque me gusta, me hace desconectar y sentirme bien, luego ya veremos si apruebo o he tirado el dinero...
     Nenebatallas y Pequebatallas se parten cuando me ven estudiando, o con los cascos, "¿Quien habla?. ¿Que dices? o ¿ Que haces con eso puesto?". A este paso aprenderemos inglés toda la familia, lo que no estaría mal. Porque a pesar de que Nenebatallas es el segundo año que lo da en el cole, todavía no nos ha dicho ni una palabra, a veces canta canciones en un idioma que a nosotros nos suena árabe, de hecho pensábamos que se le habría enseñado a algún niño de su clase, hasta que hace poco dijo que era Inglés... jaja.
    Por otro lado actualmente podría sacarme un master en manualidades, Nenebatallas ha pasado de mirar de lejos las pinturas a no dejarlas durante horas, me he pasado el puente haciendo dinosaurios, escudos, pegando, recortando y pintando. ¡Yo que odio las manualidades! porque soy un cero a la izquierda, menos mal que de momento su criterio se basa en que si lo hace mama está bien hecho... Lo siento por él cuando se de cuenta de lo equivocado que está.
     Ya os iré contando como acaba todo esto. Un besazo.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Batallitas

     Hola, he leído todos vuestros comentarios aunque no los he podido contestar y os agradezco todos y cada uno. Estamos mejor (me da miedo hasta escribirlo, estoy en modo ceniza...). Y para desengrasar un poco las últimas entradas que han sido un poco quejas, os traigo hoy algunas de nuestras "batallitas".
     Y es que los dos peques están en una de estas fases en las que hacen mucha gracia, uno por su lengua de trapo, el otro por sus ocurrencias.
     Algunas noches siguen siendo duras, hace poco en casa de mi madre en el pueblo, donde dormimos todos juntos en la misma habitación, aunque cada uno en su cama. Pequebatallas no dejaba de llorar, eran las cuatro de la mañana y estábamos ya un poco desesperados, generalmente Nenebatallas ya puede tener una obra al al lado que no se despierta, pero ese día sí. Pequebatallas estaba metido en nuestra cama y yo le cantaba todo mi repertorio infantil (que empieza a darme miedo todo lo que me se), de repente se calla y se hace el silencio. "Genial vamos a dormir por fin", pensé. Entonces Nenebatallas grita:          -"¿Mamá esa última canción cual era?, que no me la se..." no hace falta que os diga que Pequebatallas rompió a llorar otra vez. Mientras Nenebatallas saltaba de su cama a la nuestra. "Nenebatallas por favor a tu cama"
     - "No, mama que la mía es mucho más aburrida, la mía no canta ni nada..."
     
     Otra noche Nenebatallas se despierta gritando que no ve, 
     -"Claro cariño, le digo porque está apagada la luz, vuelve a dormirte por favor"
     - "Pues entonces me voy al salón"
     - "No puedes es de noche"
     - (Con cara de rabia y voz enfadadisima) " Pues mama, si es de noche ¿Porque me despiertas?" 
     Y no se te ocurra explicarle que él, es el que te ha despertado a ti...
     
     Nenebatallas tiene una habilidad especial para que se le caiga todo por el hueco del ascensor, si ese agujero tan pequeñito que queda entre las puertas, hemos perdido vías de tren, dibujos, que según Papabatallas han hecho en el aire una parábola impresionante para entrar de manera vertical por el hueco y un largo etc... a veces hasta dejamos notas al señor que repara el ascensor para intentar recuperarlas. El día en cuestión Nenebatallas quería las llaves, como íbamos en el ascensor y no me apetecía dárselas, para evitar la trifulca posterior de devolución y la pelea entre hermanos. Le dije que no, que se le podían caer por el hueco del ascensor...
     "Que no mama, te prometeré que las voy a cuidar"
     - Es prometo, que te lo prometeré es futuro."
     -"Vaaaale, pues te lo prometeré en futuro."
      Si la culpa es mía, quien me manda meterme a corregir tiempos verbales.

     Nenebatallas ya escribe los nombres de toda la familia, el otro día tenía que llevar a clase los nombres de todos sus tíos.
     -"Nenebatallas, no pongas las letras tan separadas que al final te vas a quedar sin papel..."
     - " Mama, más juntas no, más juntas no, que luego se pelean." 

     Y Pequebatallas me hace mucha gracia todo él, como camina, baila, canta y su lengua de trapo. Le encantan las canciones de vacas, da igual cual. Y es bastante independiente, de repente aparece en la habitación con la cazadora y los zapatos en una mano y con la otra te dice adiós me voy con la abuela.
     Es persistente ya sea con gestos o con gritos, si quiere que te levantes, te pone las zapatillas de estar en casa encima de la cara, si no funciona se sube y te da tortas, salta encima o lo que sea necesario. Y lo mismo para salir a la calle...
     Lo peor es que no come, a veces nada en todo el día, así que no coge peso y estamos pendientes de revisiones y pruebas. Y otra cosa mala es que Nenebatallas tiene celos y asistimos a verdaderas batallas campales, con mordiscos, empujones y gritos a la mínima, supongo que entra dentro de lo normal, no puedo saberlo porque soy hija única, así que no recuerdo haber tenido celos de nadie, ni hasta que punto es normal o no.
 A ver si profundizo uno poco sobre el tema en cuanto tenga un hueco y buscamos soluciones.
     Se aceptan ideas. Un beso para tod@s.



lunes, 9 de noviembre de 2015

La cojera ha vuelto.

     Esta entrada es breve, sólo para deciros porque no estoy, de la noche a la mañana y sin que haya pasado nada aparentemente, Nenebatallas vuelva a estar mal, con la diferencia de que parece ser más consciente del problema.
    Yo no me encuentro nada bien. Ojala vuelva pronto con buenas noticias.
    Un saludo para todos. Sed buenos.

martes, 13 de octubre de 2015

¿Queremos que nuestros hijos encajen?

     Leyendo esta entrada de misovomellizos, me han venido a la mente un montón de recuerdos de mi infancia. Y me repatea que años después los padres no hayamos aprendido nada, nada de nuestra experiencia, al fin y al cabo todos hemos sido niños y hemos jugado algún papel con más o menos acierto. Algunos habrán sido populares, los guapos, los raros, los empollones, los rebeldes... pero ¿Hemos aprendido algo de la experiencia? o por el contrario ¿Seguimos instigando a nuestros hijos para que no tengan una de esas malas etiquetas, pasando por encima de sus gustos, sus preferencias o su personalidad?. En ningún momento estoy hablando de acoso escolar, que creo que es un tema que va mucho más allá y que da bastante miedo.
     Evidentemente nadie quiere que su hijo sea "el rarito", (aunque a saber que es ser normal) o que no tenga amigos, que no sepa relacionarse de una manera sana... Quizás una de las razones por las que a los padres nos preocupa tanto, sea porque los niños todavía no tengan las armas o el carácter que nos permiten como adulto enfrentarnos a la sociedad en la que vivimos. Porque reconozcamos, que en el mundo adulto en no pocas ocasiones las etiquetas se repiten, los juicios, los grupitos de gente que hace piña y que resultan infranqueables para cualquiera que venga del exterior, ya sea en la oficina o a la puerta del cole. 
     Los comportamientos que expresa misovomellizos, de apuntarlos a deportes para que socialicen aunque los niños no quieran practicarlos, de hacerse amigos de los padres para quedar con los niños y que estos tengan con quien jugar, de intentar que no se salgan de la norma, el no destacar para bien o para mal...
Al final no se si eso es bueno, porque primero tendrán que lidiar con este tipo de situaciones toda la vida, no podemos gustar a todo el mundo o fingir ser algo que no somos para conseguir afecto, segundo porque también queremos que nuestros hijos tengan personalidad y en un momento no se dejen arrastrar por la masa o por "malas compañias". Un reto complicado como muchos otros que plantea la educación.
     La segunda semana de cole, arrastré literalmente a Nenebatallas al colegio entre gritos y llantos de "no me dejes allí, porque ningún niño me habla, mama que no me habla nadie", ni que decir tiene que después de dejarlo, la que casi lloraba era yo. Pensé hasta cambiar de cole, hablar con la profe, un poco de todo. Unas semanas después se ha normalizado, aunque Nenebatallas es tímido, vergonzoso y eso no va a cambiar. Yo le repito que hay que jugar con todo el mundo, aunque crea que se lo va a pasar mejor solo, porque de todos los niños algo se aprende. 
     Si yo hago balance de mis años estudiantiles y visto desde la distancia yo he sido una niña algo marginal. Yo no he sido popular, muchas veces no me han invitado a cumpleaños, quedadas o fiestas. Ha habido gente que me ha insultado o se ha metido conmigo, tanto en el cole como en el instituto. He llevado la etiqueta de empollona...Pero señores he sobrevivido y no tengo malos recuerdos, siempre tuve mi grupo pequeño de gente, siempre he conseguido sentirme a gusto. Recuerdo que en el cole no me importaba mucho no tener amigas o juntarme sólo con una niña, porque yo luego llegaba a casa y siempre me sentía querida, arropada y que todo tenía solución. 
Mis padres no me impusieron actividades, ni compañias, siempre me animaban a salir y hacer cosas que yo quisiera. 
     No se cuanto influye la educación en casa. Pero si creo que deberíamos respetar a nuestros hijos, para que ellos se respeten. Observarlos, escucharlos, comprenderlos, mejorar su autoestima, buscar cosas que les motiven, les gusten y los amigos vendrán solos. 
     Fácil no suena pero yo creo que es mucho peor que uno no se respete a si mismo y acabe metido en cosas perjudiciales o viva una vida que no quiere, a que sea algo "marginal" pero feliz. 
     Tema complicado, ¿Vosotros que opináis?
    

martes, 22 de septiembre de 2015

El raro caso del pie de Nenebatallas.

     Voy a escribir sobre el tema pie pero no porque tenga ganas, no se que me pasa que pero no quiero tratar el tema, está todo muy reciente, tengo la sensación de que todavía no lo he procesado. Pero muchos me preguntáis y después de daros la tabarra os merecéis la historia. Tampoco se que voy a contar si saltarme parte para que no sea un aburrimiento, si contar todo... Desde luego que daría para varias entradas. Así que, así a lo loco empiezo y ya veremos como acabo...
     El martes de carnaval Nenebatallas se levantó con el pie hinchado, el día anterior no había pasado nada, ni un golpe, nada. El pediatra dijo que era un virus en la sangre que igual que te puede afectar a las anginas podía afectar a una articulación o a varias, una artritis. Y así pasamos el primer mes, a mi Nenebatallas no me dejaba ni que lo tocara, así que tuve que llevarlo a una amiga también fisio, que me decía que el niño mejoraba pero que no sabía porque no acaba de estar bien. Ante mi insistencia el pediatra nos hizo unos análisis ya incluyendo reuma, artritis, infecciones varias, alergias... salieron bien excepto por la presencia de un virus, pero no sabían cual, ni si ese virus era el causante. Íbamos al pediatra unas dos veces a la semana, una de ellas, ante nuestra insistencia y sus pocas respuestas, nos hizo un volante y nos fuimos al hospital. Allí nos asignaron un pediatra hospitalario, nos vieron cuatro médicos distintos y un reumatólogo en la ecografía se veía inflamación pero no había líquido suficiente como para extraerlo. El posible diagnóstico era artritis reumatoide juvenil, que es degenerativa. Pero para saberlo había que esperar, nos mandaron radiografías, otra analítica de otras tropecientas cosas y un fondo de ojo, porque puede causar lesiones oculares. Esa misma tarde se lo llevé a otra compañera que está a punto de jubilarse que me dijo que ella creía que no era esa enfermedad pero que me tranquilizara porque ahora había muchos avances...Ella se inclinaba más por el valgo de rodilla del niño que se había juntado con el virus.
     Las pruebas salieron todas bien, quitando el virus que estaba remitiendo, pero sin mejoría aparente de los síntomas de Nenebatallas, así que nos dieron otro mes de margen, porque se considera artritis si la inflamación dura seis meses mínimo. El reumatologo dejo pendiente una resonancia, para ver si arrojaba más luz a lo que estaba pasando, como había que hacerla con anestesia nos tenía que enviar a Madrid. Y mientras nos derivaron al traumatologo, el primer día nos dijo que el niño estaba bien que hiciéramos vida normal. Yo le dije:"El niño no anda bien", "¿ah no?, (le manda andar), uy es verdad, que mal, vamos a hacer una radiografía de caderas, para descartar", ¿Perthes?, pregunté. Al hacer yo esa pregunta tuve que aclarar que yo era fisioterapeuta y no se si le molestó.
La radiografía también salió bien. Decidió pedir una resonancia de cadera, para entonces todavía no nos habían hecho la resonancia del pie, porque Madrid no había contestado. Recuerdo sobretodo la impotencia y el enfado porque nos dimos cuenta de que no tenían ni idea de que le pasaba al niño. Hablamos con el pediatra hospitalario le dijimos que no queríamos meter dos veces al niño en la resonancia, que si le dormian que fuera ya para mirar todo y que no entendíamos que uno quisiera mirar el pie y el otro la cadera. Eso sólo nos mostraba que no tenían ni idea de donde buscar ni de que buscaban. Empezamos a plantearnos si los celos porque Pequebatallas estuviera empezando a andar o si de tantos meses con el pie hinchado ya no sabía cual era la marcha correcta, pero nada nos cuadraba. El tema de la resonancia se solucionó rápido cuando el pediatra me llamo al día siguiente para decirme que nos habían denegado la resonancia por motivos políticos, si habéis leído bien.          Para entonces ya habíamos emigrado a otra ciudad en busca de soluciones, mi amiga que le seguía tratando me dijo que algo se le escapaba y que llamara al terapeuta de craneo sacral (TCS) del que ya os he hablado alguna vez, la lista de espera de un año que suele tener me había echado para atrás y efectivamente me derivó a otro de su confianza. 
     Pusimos todas nuestras esperanzas en él, cuando llegamos a su consulta nos dijo que creía que podía solucionarlo en una sesión, pero cuando empezó a tratarlo no sólo estuvo una hora, estuvo dos (el destino quiso que el paciente posterior fallara), un detalle por parte del paciente y del TCS que sólo nos cobró una hora. Nos dijo que no esperaba encontrarse lo que se había encontrado nos dijo que el niño estaba hecho polvo pero que el creía que no era artritis, que se iba a curar pero que con tiempo. Parecía muy seguro y me lo creí lo justo, porque para entonces yo era ya una madre lunática y desquiciada a la que le daba miedo que su hijo hiciera cualquier cosa, gimnasia en el cole, que pisara un juguete, Nenebatallas estaba mucho peor por las mañanas y a mí me daba miedo levantarme cada mañana porque no sabía que me iba a encontrar.
     El día posterior a la TCS mi madre me dijo que aunque siguiera andando mal, (para entonces en vez de cojear andaba con el pie totalmente hacia fuera), Nenebatallas volvía a ser el mismo, volvía a estar contento, a no estar enfadado, a ser más paciente y a sonreir. Para algunos de nuestros familiares la TCS es como brujería y a mi me cuesta mucho explicar en que consiste esta técnica incluso a mis pacientes, a pesar de las pruebas científicas se que es difícil de entender y a muchos profesionales sanitarios les suena a chino. El pediatra, me decía que lo que tenía que hacer era conseguir que me derivaran a la Paz o al niño Jesus, como él no podía, al ser distinta comunidad tenía que se mediante enchufe y no conocíamos a nadie, me dijo que hablara con el defensor del pueblo. Recuerdo salir de allí llorando como una magdalena y su disculpa por no poder hacer más.
    Poco a poco Nenebatallas empezó a mejorar, pero cuando yo mejor le veía peor le veía su profe en el cole, lo que me hacia dudar de si de verdad estaba mejor o era que la esperanza que me cegaba. Lo que también me generó mucha angustia. 
     Empezó a caminar bien si se lo decías, luego a andar bien si andaba despacio, a levantarse peor pero luego estar casi normal, a caminar bien pero a correr mal... Creo que bien bien lleva desde julio. 
    Lo apoteósico fue nuestra tercera visita al traumatologo y fue tal cual lo cuento, no invento nada. Creo que fue en mayo. Nos dijo que veía al niño mejor (no gracias a él, pensé), pero que no iba a mejorar mucho más por el valgo de rodilla, yo le dije que el niño siempre ha tenido el mismo valgo y andaba bien. Nos dijo que no nos creía, que el niño no podía ni haber corrido, ni andado bien nunca, que lo que teníamos que hacer era aceptarlo y aceptar el hecho de que sería un niño torpe y discriminado en el colegio porque nadie le elegiría para jugar en su equipo. Me espetó un ¿Tu que eres fisio que crees que tiene?, le dije que yo notaba el astrágalo (un hueso del pie) empastado y dijo que eso eran palabras mayores, "¿Que quieres radiar al niño para quedarte tranquila?". Decidí no discutir, me calle la boca y salimos de allí. De camino a casa y a costa de este señor tuvimos Papabatallas y yo una bronca. 
     Si hiciera un resumen sería miedo, impotencia, angustia. Al final pienso que ha sido un cúmulo de cosas.
     Ya está superado pero sinceramente a veces tengo miedo de que pueda repetirse.

     Cambiando radicalmente de tema, sigo buscando a Vanesa A. La ganadora del concurso de Percentil.
     Buena semana.
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