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jueves, 5 de junio de 2014

La vuelta al trabajo

     Bueno pues aunque me parezca mentira se acaba ya mi baja por maternidad, no puedo decir que la haya disfrutado tanto como la primera. Ya no sólo por el tema virus, si no porque un segundo hijo es diferente, los horarios del mayor marcan las rutinas y quehaceres. Pequebatallas últimamente tampoco nos lo pone fácil, es un fisgón y un cotilla, así que se niega a ir en el capazo, llora y nos toca ir con él en brazos. Tampoco quiere ir en la mochila, así que al final salir con los dos es una odisea, eso ha hecho que  hayamos pasado más tiempo en casa.
     Recuerdo que en mi primera vuelta al trabajo después de la maternidad tenía muchos miedos, miedo de que le pasara algo al niño y yo no estuviera, a que estuviera bien en mi ausencia, cierta culpabilidad, etc... Con el segundo estos miedos casi han desaparecido.
     También ayuda que será esta vez Papabatallas, para disgusto de la abuela, quien se quedará con Pequebatallas ya que Papabatallas ha vuelto al paro. Así que espero también ir más desahogada con el tema comidas y casa.
     Con respecto a mí, que tengo dos trabajos de media jornada, pues he vuelto a pedir excedencia en el de la tarde, más que nada porque todo son pegas, malas caras y muy mal ambiente, los últimos meses que pasé allí fueron duros, con muchos sinsabores, así que he decidido que mejor apretarse el cinturón y quitarse algunas cosas que ir a trabajar a disgusto. Pero ya veremos que pasa en este año con Papabatallas y el paro.
     La excedencia hace que sólo tenga que volver a un trabajo con un horario más cómodo de mañana y una tarde y me de menos pena volver a trabajar, pues seguiré pasando mucho tiempo con los niños. A nivel personal me apetece volver a sentirme útil fuera de casa, hablar con otros adultos, resolver otro tipo de problemas, hablar de temas que no tengan que ver con niños y salir un poco de círculo vicioso de mundo infantil. Pero claro esto es como lo veo ahora, dentro de unos días cuando tenga que volver a madrugar, ir a la carrera, intentando mantener la lactancia y me pase la jornada laboral pensando en si Pequebatallas estará llorando, seguramente lo veré de distinta forma.
     La verdad es que de momento tengo los meses de junio y julio muy ajetreados, así que ya os iré contando. Un beso enorme

jueves, 26 de septiembre de 2013

Superada por la situación.

     Y si el otro día escribí lo que me encanta creo que es justo escribir lo que no, porque evidentemente no es todo de color de rosa.
     Hay días como el lunés que me siento superada por Bebebatallas, salí de casa a las nueve de la mañana y volví a las ocho de la tarde, a medio día tengo una hora y media para comer y no me merece la pena recoger al niño donde mi madre, ir a casa, hacer la comida, comer los dos y volver a llevar al niño a casa de mi madre. Como no se respetaron mis condiciones laborales entro a trabajar a la misma hora que sale papabatallas así que entre que yo voy y el viene bebebatallas se quedaría solo media hora. Así que muchos días como donde mi madre y así no muevo a Bebebatallas. Cuando salgo del trabajo vamos a la compra, damos una vuelta o hacemos recados.  
     Cuando volvemos a casa a las ocho como ayer, nos queda la cena, alguna lavadora, recoger, plancha o llamadas pendientes si a esto le sumo un embarazo que aunque no puedo quejarme, me produce mucho cansancio, sueño y mareos, (más o menos siempre que me toman la tensión estoy en 8/5), pues sinceramente no me movería del sofá. 
     ¿Que pasa? que desde que Bebebatallas va a la guarde, está no se si más cansado o quiere más atención o bueno adaptándose simplemente y todo se convierte en una batalla campal, si le dices que no se suba a la silla de pie porque se puede caer, el se sube, si le quitas la silla, se tira al suelo patalea, hace la croqueta de un lado a otro, con peligro de darse en la cabeza con algún mueble, si le ignoras mal, si le intentamos calmar, al final un cabezazo o una patada más de una vez en la tripa me acabo llevando, yo me asusto y como ya voy con paciencia cero le doy una voz y entonces él me mira mucho más triste todavía y hasta se da con la mano en la cabeza (jamás le hemos pegado, no se donde ha aprendido eso), a mi me pone todavía más nerviosa y ya el resto de la noche hasta que se duerme si no le dejas hacer lo que quiere, es una batalla tras otra, para ponerse el pijama, hacer pis, cenar o dormir. 
     Evidentemente cuando por fin estamos tumbados y tranquilos y me da un besazo se me pasan todos los males, pero hay momentos en los que pienso que como se nos ha ido tanto de las manos la situación al fin y al cabo nosotros somos los adultos.
    Creo que son varias cosas, el cansancio de todos, la adaptación a la guarde, "los terribles dos años" como los llaman en algunos blogs que se acercan... no lo se, pero como dentro de muy poco me darán la baja por riesgo laboral espero que la cosa mejore. 
Un beso a tod@s.
PD: El resto de la semana ha ido algo mejor. 

viernes, 18 de mayo de 2012

La vuelta al trabajo

     Esto es un post desahogo, lo aviso de antemano por si queréis obviarlo. Sabía que mi vuelta al trabajo, estaría marcada por ese sentimiento de culpabilidad al dejar al niño y no quedarme con él, a la angustia de lo que puede pasar cuando no estas a su lado, de no saber que hace o si está bien, que estaría pendiente y deseando de volver a casa para estar de nuevo con él, etc... Con lo que no contaba es con que a ese sentimiento se le sumara el miedo que me iba a dar volver al trabajo después de estos ocho meses. 
     Para mi sustituto era su primer trabajo, pero le ha debido gustar mucho, porque ha intentado por todos los medios quedarse con mi puesto, hablando con todos mis superiores, invitando a cenas a los mismos, intentando desacreditarme o trabajando mucho más del horario para demostrar que el era capaz de salir dos horas más tarde y cobrar los mismo. Se que mis compañeras y mi jefa directa me han defendido con uñas y dientes, de hecho mi jefa forzó su despido, pero me veo en una situación complicada, durante mi ausencia, han llegado nuevos afectados o pacientes que no me conocen en absoluto y que saben de mí lo que mi sustituto ha contado, que imagino, no es bueno. Y que además están acostumbrados a su forma de trabajar y no a la mía.
     Por otro lado intenta explicar que no por quedarse dos horas más, van a mejorar sino al contrario que esto puede llevarles a un estado de agotamiento y fatiga que puede empeorar los síntomas, teniendo en cuenta que ya me costaba luchar con algunos pacientes que cuando digo dos hacen doce pensando que eso les va ayudar a mejorar o para demostrarse a si mismo y a los demás que no están tan tocados, va a ser toda una batalla.
     Y por último pero lo que más asusta es que quizá hemos perdido el trabajo de años (digo hemos porque al final es el enfermo el que pone el esfuerzo y se juega todo), mi sustituto se ha esforzado tanto en demostrar que era mejor que yo, que se ha olvidado de lo importante y ya me han avisado compañeros, jefes y algún enfermo de que ya no pueden hacer ciertas cosas y están peor. Esto me da una rabia tremenda porque las enfermedades degenerativas son muy puñeteras y ya no vamos a poder recuperar lo perdido.
     Además me siento idiota, por haber contado todo lo que se al sustituto  (por cierto me está empezando aparecer un buen título para una peli de terror), por haber atendido sus llamadas con dudas por teléfono o acercándome al trabajo.


Así que mientras estáis leyendo esto, yo estoy enfrentándome por primer día (aunque sea viernes) a mis miedos, a los laborales y a los de la maternidad.


Feliz fin de semana.



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