El martes de carnaval Nenebatallas se levantó con el pie hinchado, el día anterior no había pasado nada, ni un golpe, nada. El pediatra dijo que era un virus en la sangre que igual que te puede afectar a las anginas podía afectar a una articulación o a varias, una artritis. Y así pasamos el primer mes, a mi Nenebatallas no me dejaba ni que lo tocara, así que tuve que llevarlo a una amiga también fisio, que me decía que el niño mejoraba pero que no sabía porque no acaba de estar bien. Ante mi insistencia el pediatra nos hizo unos análisis ya incluyendo reuma, artritis, infecciones varias, alergias... salieron bien excepto por la presencia de un virus, pero no sabían cual, ni si ese virus era el causante. Íbamos al pediatra unas dos veces a la semana, una de ellas, ante nuestra insistencia y sus pocas respuestas, nos hizo un volante y nos fuimos al hospital. Allí nos asignaron un pediatra hospitalario, nos vieron cuatro médicos distintos y un reumatólogo en la ecografía se veía inflamación pero no había líquido suficiente como para extraerlo. El posible diagnóstico era artritis reumatoide juvenil, que es degenerativa. Pero para saberlo había que esperar, nos mandaron radiografías, otra analítica de otras tropecientas cosas y un fondo de ojo, porque puede causar lesiones oculares. Esa misma tarde se lo llevé a otra compañera que está a punto de jubilarse que me dijo que ella creía que no era esa enfermedad pero que me tranquilizara porque ahora había muchos avances...Ella se inclinaba más por el valgo de rodilla del niño que se había juntado con el virus.
Las pruebas salieron todas bien, quitando el virus que estaba remitiendo, pero sin mejoría aparente de los síntomas de Nenebatallas, así que nos dieron otro mes de margen, porque se considera artritis si la inflamación dura seis meses mínimo. El reumatologo dejo pendiente una resonancia, para ver si arrojaba más luz a lo que estaba pasando, como había que hacerla con anestesia nos tenía que enviar a Madrid. Y mientras nos derivaron al traumatologo, el primer día nos dijo que el niño estaba bien que hiciéramos vida normal. Yo le dije:"El niño no anda bien", "¿ah no?, (le manda andar), uy es verdad, que mal, vamos a hacer una radiografía de caderas, para descartar", ¿Perthes?, pregunté. Al hacer yo esa pregunta tuve que aclarar que yo era fisioterapeuta y no se si le molestó.
La radiografía también salió bien. Decidió pedir una resonancia de cadera, para entonces todavía no nos habían hecho la resonancia del pie, porque Madrid no había contestado. Recuerdo sobretodo la impotencia y el enfado porque nos dimos cuenta de que no tenían ni idea de que le pasaba al niño. Hablamos con el pediatra hospitalario le dijimos que no queríamos meter dos veces al niño en la resonancia, que si le dormian que fuera ya para mirar todo y que no entendíamos que uno quisiera mirar el pie y el otro la cadera. Eso sólo nos mostraba que no tenían ni idea de donde buscar ni de que buscaban. Empezamos a plantearnos si los celos porque Pequebatallas estuviera empezando a andar o si de tantos meses con el pie hinchado ya no sabía cual era la marcha correcta, pero nada nos cuadraba. El tema de la resonancia se solucionó rápido cuando el pediatra me llamo al día siguiente para decirme que nos habían denegado la resonancia por motivos políticos, si habéis leído bien. Para entonces ya habíamos emigrado a otra ciudad en busca de soluciones, mi amiga que le seguía tratando me dijo que algo se le escapaba y que llamara al terapeuta de craneo sacral (TCS) del que ya os he hablado alguna vez, la lista de espera de un año que suele tener me había echado para atrás y efectivamente me derivó a otro de su confianza.
Pusimos todas nuestras esperanzas en él, cuando llegamos a su consulta nos dijo que creía que podía solucionarlo en una sesión, pero cuando empezó a tratarlo no sólo estuvo una hora, estuvo dos (el destino quiso que el paciente posterior fallara), un detalle por parte del paciente y del TCS que sólo nos cobró una hora. Nos dijo que no esperaba encontrarse lo que se había encontrado nos dijo que el niño estaba hecho polvo pero que el creía que no era artritis, que se iba a curar pero que con tiempo. Parecía muy seguro y me lo creí lo justo, porque para entonces yo era ya una madre lunática y desquiciada a la que le daba miedo que su hijo hiciera cualquier cosa, gimnasia en el cole, que pisara un juguete, Nenebatallas estaba mucho peor por las mañanas y a mí me daba miedo levantarme cada mañana porque no sabía que me iba a encontrar.
El día posterior a la TCS mi madre me dijo que aunque siguiera andando mal, (para entonces en vez de cojear andaba con el pie totalmente hacia fuera), Nenebatallas volvía a ser el mismo, volvía a estar contento, a no estar enfadado, a ser más paciente y a sonreir. Para algunos de nuestros familiares la TCS es como brujería y a mi me cuesta mucho explicar en que consiste esta técnica incluso a mis pacientes, a pesar de las pruebas científicas se que es difícil de entender y a muchos profesionales sanitarios les suena a chino. El pediatra, me decía que lo que tenía que hacer era conseguir que me derivaran a la Paz o al niño Jesus, como él no podía, al ser distinta comunidad tenía que se mediante enchufe y no conocíamos a nadie, me dijo que hablara con el defensor del pueblo. Recuerdo salir de allí llorando como una magdalena y su disculpa por no poder hacer más.
Poco a poco Nenebatallas empezó a mejorar, pero cuando yo mejor le veía peor le veía su profe en el cole, lo que me hacia dudar de si de verdad estaba mejor o era que la esperanza que me cegaba. Lo que también me generó mucha angustia.
Empezó a caminar bien si se lo decías, luego a andar bien si andaba despacio, a levantarse peor pero luego estar casi normal, a caminar bien pero a correr mal... Creo que bien bien lleva desde julio.
Lo apoteósico fue nuestra tercera visita al traumatologo y fue tal cual lo cuento, no invento nada. Creo que fue en mayo. Nos dijo que veía al niño mejor (no gracias a él, pensé), pero que no iba a mejorar mucho más por el valgo de rodilla, yo le dije que el niño siempre ha tenido el mismo valgo y andaba bien. Nos dijo que no nos creía, que el niño no podía ni haber corrido, ni andado bien nunca, que lo que teníamos que hacer era aceptarlo y aceptar el hecho de que sería un niño torpe y discriminado en el colegio porque nadie le elegiría para jugar en su equipo. Me espetó un ¿Tu que eres fisio que crees que tiene?, le dije que yo notaba el astrágalo (un hueso del pie) empastado y dijo que eso eran palabras mayores, "¿Que quieres radiar al niño para quedarte tranquila?". Decidí no discutir, me calle la boca y salimos de allí. De camino a casa y a costa de este señor tuvimos Papabatallas y yo una bronca.
Si hiciera un resumen sería miedo, impotencia, angustia. Al final pienso que ha sido un cúmulo de cosas.
Ya está superado pero sinceramente a veces tengo miedo de que pueda repetirse.
Cambiando radicalmente de tema, sigo buscando a Vanesa A. La ganadora del concurso de Percentil.
Buena semana.
Cambiando radicalmente de tema, sigo buscando a Vanesa A. La ganadora del concurso de Percentil.
Buena semana.