En primer lugar decir que las vacaciones fueron algo mejor de lo esperado, el primer día me agobié un poco con el tema pie, porque en la arena andaba fatal, pero conseguí pensar que el niño se lo estaba pasando bomba y aunque no fuera bueno para el pie sería bueno para el alma. Luego la cosa mejoró un poco.
Al viajar al norte de España, ya sabes que es posible que algún día o varios amanezcan nublados. Nosotros elegimos uno de esos días en el que además daban lluvia para hacer la visita a Cabárceno. Creo que es una buena idea, porque no me imagino hacer la visita a pleno sol y como luego me ha comentado más gente, si hace mucho calor los animales se esconden y es más difícil verlos.
Cabárceno para quien nunca haya oído hablar de él, no es un zoológico convencional, los animales están en semilibertad y tiene muchas actividades educativas para realizar. Tiene 20 kilómetros de carretera, así que la visita es en coche, a través de un paisaje y un entorno que impresiona.
Lo bueno del coche es que te permite ir con niños pequeños o con gente mayor que se cansan al caminar largo rato o no pueden. Lo malo del coche es que tienes que aparcar, bajar, acercarte al mirador para ver al animal en cuestión y volver a subir, para reanudar la marcha. Y el animal en cuestión no tiene porque estar en ese punto, ya que al estar en semilibertad tienen espacios bastante grandes, lo que hace difícil localizar a algunos animales. Nenebatallas con tres años y medio aguantó bastante bien, quitando alguna desilusión, ya que fuimos incapaces de localizar hipopótamos y eso que paramos varias veces en sitios distintos. Es cierto que según avanzaba el día se cansaba de tanto subir al coche, atarle, bajar... Y empezó a decirnos a Papabatallas y a mi, que nos bajáramos nosotros a ver si había algo para bajarse él o no... (Ya apunta maneras de señorito mandón, :P). Pequebatallas llevó peor lo de subir y bajar tantas veces del coche, a mitad del día cuando le intentábamos subir al coche de nuevo para seguir con la visita, se agarraba una rabieta, así que durante las últimas paradas de la tarde lo dejamos en el coche.
Lo que nos gustó mucho fue el espectáculo de aves rapaces, nada que ver con el de faunia o el zoo, el de los leones marinos también estuvo muy bien pero es más parecido a los dos anteriores.
Cabárceno cuenta además con rutas de senderismo, lugares para descansar, merenderos (se puede llevar la comida), parque infantil, restaurantes...
Si estáis alguna vez cerquita no dudéis en visitarlo, quizás con niños algo más mayores se disfrute más. Aunque a partir de seis años los niños ya pagan, lo que sube el precio de la visita, que a mi no me pareció barato.
¿Vosotros lo habéis visitado? ¿Me recomendáis otros parques?